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Proyecto Amigo| Iñaki García

Gustavo López: “En el fútbol no todo es de color de rosa”

Gustavo López
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Entrevista publicada en DonBalon.com (23/10/2015)

Ahora comentarista de Canal+ y Carrusel Deportivo, Gustavo López no se aleja del fútbol a sus 43 años después de haber dejado su impronta en el Independiente de Avellaneda post-Bochini, en Zaragoza, en el Celta que enamoró a Europa y en el Cádiz, además de ser un habitual en la albiceleste de Marcelo Bielsa. Extremo directo y potente responde de la misma manera cuando se le habla de su vida, junto a su familia, el fútbol.

Empecemos por el principio. ¿Cuándo te das cuenta de que puedes llegar a ser profesional?

De eso no te das cuenta nunca. Te das cuenta cuando te suben al primer equipo y no te das cuentas hasta que acabas de debutar. Esa es la realidad.

¿Cuánto tiempo llevabas en la cantera de Independiente?

Toda la vida. Llegué desde pequeñito y fui pasando categoría por categoría hasta que llegué a una edad en que me llamarón para una prueba para el primer plantel y ahí ya me quedé. Fue bien.

Con 18 años debutas con el primer equipo de Independiente, donde meses antes se había retirado el mejor jugador de la historia del club, Bochini. ¿Te dio algún consejo que recuerdes de tus primeros días?

Bochini, si no me equivoco se retira un año antes, y fue el entrenador que me dio el paso a Primera División. Él no me dio ningún consejo concreto, me había visto jugar en las inferiores y recuerdo que me dijo que fuera solidario a nivel defensivo pero sobre todo que siguiera haciendo lo que venía haciendo en las inferiores.

¿Es ahora el fútbol argentino más débil que entonces?

Argentina sigue exportando muchísimos jugadores, esa es la realidad. Hay clubes que a nivel económico es cierto que andaban algo mejor y por ello podían mantener a los jugadores unos años más. Ahora mismo por una cuestión social y económica realmente el jugador se va muy joven porque es bueno para la progresión de su fútbol y para el club y es siempre interesante para las dos partes.

El fútbol base imagino que se trabaja muchísimo ahí…

Todos los equipos se relacionan mucho con el fútbol base. En Argentina se trabaja mucho, porque los clubes son sociedades anónimas e intentan potenciar para sacar rendimiento económico.

¿Cómo te cambia la vida cuando llega la fama?

No me cambió excesivamente. Terminé mis estudios, seguí los consejos de los jugadores mayores y los de mis más cercanos, de mi familia, que me decía que había que seguir con humildad  y cuidarme a nivel físico y nivel mental. Lo demás depende del entorno que tengas. Yo creo que soy un afortunado del entorno que tuve. Mis amigos siguen siendo los mismos de cuando era pequeño.

¿Cómo era tu relación con la hinchada?

La época que yo viví normal. Lo que ves ahí y lo que ves desde fuera es otra cosa. En Independiente con total normalidad, iba entrenaba y jugaba y no tuve nunca problema.

Sin embargo, últimamente salen a la luz muchos escándalos con la hinchada de por medio. ¿Tuviste alguna vez?

No, en ese momento, te estoy hablando del año 93, ya pasaron muchos años desde que yo dejé Argentina, pero en ese momento era una relación de hincha y jugador. Con el tiempo se ha hablado y hemos visto otras cosas, pero mi experiencia personal fue buena, la mía, lo demás no puedo comentarlo. Yo tenía relación sobre todo con chicos que llegaban desde abajo, los jóvenes y conmigo siempre se portaron bien.

¿Cómo surgió la oportunidad de marcharte al Zaragoza?

El Zaragoza vino a buscarme en julio, pero Independiente no quería venderme en ese momento. Quería que jugara la Supercopa Sudamericana que ganamos. Y al final en el mercado invernal se autorizó la venta y en diciembre me vine a Zaragoza. Pedro Herrera y Víctor Fernández venían siguiendo desde hace mucho tiempo y finalmente pude venir y firmar por el Zaragoza.

¿Qué fue lo que más te costó del cambio de vida?

Adaptarme al entorno fue fácil. Enseguida encontré la estabilidad emocional y afectiva. La dinámica del juego, que era más rápido, y los entrenamientos eran distintos  pero fue cosa de un par de meses y enseguida me adapté. Y a nivel social fue espectacular, me trataron genial, la afición siempre fue muy amable.

En el equipo entré poco a poco, llegué a mitad de temporada, el equipo ya estaba armado y yo era un fichaje de invierno, venía de un fútbol distinto, de unos entrenos distintos… Luego ya cuando acabó el torneo me fui a los Juegos Olímpicos del año 96 y cuando vine ya pude entrar desde inicio y fue todo rodado. Ahí pasé unos años muy bonitos.

En tu último año en Zaragoza compartiste equipo entre otros con Paco Jémez. Un central ya contrastado en la época. ¿Te lo imaginabas que acabaría en algún banquillo?

Hombre nunca te lo imaginas del todo, pero era una persona muy cercana a los más jóvenes, era un tipo que se le veía con dotes de mando y de entrenador, siempre hablando en el campo con sus compañeros, con el técnico, con el árbitro…Seguimos en contacto actualmente y la verdad es que es una gran alegría que le vaya tan bien.

¿Te lo imaginabas como un técnico con unas ideas de juego tan ofensivas?

Sorprende viniendo de un defensa central, pero imagino que es una idea de juego que siempre quiso tener y la está desarrollando de una manera brillante. Su Rayo es muy atrevido, muy valiente y realmente para el espectador se agradece y para el equipo contrario en muchas ocasiones es muy complicado de contrarrestar.

¿Cómo fue tu llegada a Vigo?

Víctor Fernández estaba en esos momentos en el Celta, me habló para ver cómo estaba la posibilidad de irme y en el Zaragoza me quedaba un año de contrato, el Celta hizo un esfuerzo económico y me ficharon. Ahí con Víctor se armó un buen equipo y la verdad es que logramos cosas importantes, desplegamos un juego atractivo, hicimos algunos partidos memorables, clasificamos al Celta para la Champions…

Aquel equipo sorprendió a todos con su fútbol, contabais con jugadores de muchísimas nacionalidades distintas, culturas diferentes, ¿Cuál era el secreto de ese equipo?

Era un grupo muy unido y un equipo muy ambicioso. Se disfrutó mucho esos años, fue una pena no obtener ningún título. Había un equipo con jugadores muy importantes como Penev, Mazinho, Mostovoi o Giovanella, era un equipo que se notaba que se divertía jugando.

¿Eráis conscientes que estabais dejando una huella importante en Vigo más allá de ganar o no títulos?

No te das cuenta hasta que acaba. Luego te vienen a la cabeza detalles y los recuerdos, la gente te lo recuerda por la calle. Estuvimos en competición europea, pero la pena fue que no logramos un título. La gente se acuerda porque hacíamos un fútbol atractivo, valiente y te queda por lo menos que algo bonito dejaste.

El año de la Champions también fue el del descenso, ¿cómo lo recuerdas?

Fatal, es una herida que cuesta cicatrizar. La Champions nos distrajo. Caímos en un grupo duro, estaba el Brujas, el Ajax de Ibrahimovic y el Milan. Era un grupo complicado para nosotros que éramos novatos en esta Copa. Pasamos como segundo, pero luego nos tocó el Arsenal de los Bergkamp, Vieira, Henry… e hicimos lo que pudimos, pero caímos, y cuando nos quisimos recuperar en Liga ya era tarde, llegamos a la liga pensando que íbamos a tener tiempo pero se nos vino todo encima. Por suerte, fue un año solo y volvimos a subir a Primera y pudimos incluso a volver a Europa.

Pese al descenso fuiste uno de los pocos internacionales que se quedó. ¿Qué te hizo no abandonar el barco?

El haber bajado, tenía una deuda pendiente con la ciudad, la gente y con el club que en su momento se la jugó por mí. El propósito era volver a Primera y lo logramos, tuvimos suerte de llegar a competición europea. Mi decisión fue la de quedarme, la de continuar, sabiendo que había otras opciones, pero había que ser agradecido y fue un agradecimiento a todos mis entrenadores anteriores por una época en la que me lo había pasado muy bien y no me arrepiento de ello.

¿Tuviste de ofertas de equipos importantes en tu etapa en Vigo para aspirar a cotas mayores?

Siempre tienes, siempre se estudiaban por parte del club y por parte mía, pero para tomar la decisión siempre pones en la balanza muchas cosas: La parte del fútbol, de la gente, de lo económico y la familia. La familia siempre estuvo muy a gusto y además sigo viviendo en esta gran ciudad por el trato que siempre hemos recibido, y la verdad es creo que hice muy bien en quedarme.

¿Ves semejanzas entre el Celta actual y el tuyo?

Algo hay, están a un gran nivel pero luego hay que prolongarlo en el tiempo. Ofrecen un juego atractivos, pero hay otros equipos equipos muy importantes como el Barcelona, el Sevilla, el Villarreal que también lo ofrecen, eso hay que prolongarlo lo máximo posible. Ojalá se pueda continuar en el tiempo a ese nivel y dejar un recuerdo como el nuestro.

A tu compañero y ahora entrenador del Celta, “Toto” Berizzo, siempre se le ha comparado con Marcelo Bielsa.  Al “Loco” lo tuviste en la selección argentina, ¿ves semejanzas entre ambos?

Cada uno con su forma de trabajo y con su idea, pero sí, “Toto” fue ayudante de Marcelo y siempre se le relaciona. La forma de ver el fútbol y de trabajar seguramente son similares pero con algunos matices, cada uno trata de dar una identidad, y el Toto Berizzo tiene una identidad propia.

¿Cómo era entrenar con Bielsa?

Yo me divertí muchísimo, era duro, con las ideas muy claras y sobre todo te exprimía al máximo. Se aprende muchísimo con él. Podías perder un partido crucial y aún así salir orgulloso de lo hecho. Quería que te lo dejarás todo en el campo, que trabajaras todo el rato y aunque la recompensa solamente era el triunfo cuando tocaba perder conseguía hacerte ver el mérito del contrario. Si perdías haciendo lo que había pedido Bielsa es que el otro equipo realmente lo hizo mejor.

A parte de los descensos, otro de esos momentos dolorosos de tu carrera lo viviste precisamente con Marcelo Bielsa en el banquillo. En el Mundial de 2002 donde se esperaba el cielo para Argentina y no se pudo pasar de la fase de grupos. ¿Cómo viviste ese Mundial?

Triste, muy triste porque éramos una de las selecciones favoritas para llegar a la final, al igual que la francesa, pero nos llevamos un chasco. Teníamos un muy buen equipo, no empezamos bien, no tuvimos un buen inicio de Mundial, perdimos y no tienes la revancha. Es un Mundial, es así. Una cita tan importante pero no se llega bien por lo que sea, jugadores importantes en el esquema del equipo no están bien, no salieron las cosas como se esperaba desgraciadamente y en un Mundial a parte de una buena selección tienes que tener algo de suerte.

La crítica fue brutal con Bielsa y con el equipo, imagino que no abrirías ni un periódico en esas fechas…

No, yo cuando jugaba no solía leer mucho la prensa. La realidad es que Marcelo en ese sentido era participe de una muy buena selección, y él lo único que hizo fue trabajar con sus jugadores, implicarlos y salir a ganar. Solo se dedicaba a eso. Marcelo en rueda de prensa era más castigado que otros, eso es una realidad, pero el trabajo, la base de su selección está ahí y de hecho en los Juegos Olímpicos ganó con una gran selección, él miraba muy detenidamente a los que llegaban, y en lo bueno que vino después tuvo parte de culpa. Fue una suerte coincidir con él, para mí Marcelo es una de las personas que más me ha marcado.

¿Es un entrenador que se puede tener más de una o dos temporadas?

Depende del jugador. A mí me hubiese gustado.

Da la sensación que sus equipos acaban agotados…

Bueno, eso es un cliché, él quiere todo a la perfección todo el tiempo, es una cuestión de intentar que se hagan todas las cosas al 100% y claro la exigencia es grande, pero no se puede afirmar, habría que verlo.

¿Eras capaz de desconectar cuando acababas de jugar?

Sí, con la familia sí. Siempre tienes el fútbol ahí, a mi me encanta el fútbol, vivo por el fútbol, pero sí.

Le damos la vuelta a la situación. Vives una mala noticia fuera del terreno de juego, ¿cuando juegas eso te afecta?  

Me pasó y desconecté totalmente. Ni tu familia tiene que pagar por lo que te pasa en el terreno de juego ni al contrario. Entonces tienes que saber adaptarte a las circunstancias y manejar esas situaciones.

Acabaste contrato en el Celta y fichaste por el Cádiz, ¿cómo se planteó esa oportunidad?

Félix Carnero se había ido del Celta y se marchó al Cádiz, allí estaba Vicente Del Bosque y García Remón,  a mí se me había acabado contrato en el Celta y ya con Félix Carnero al mando me llamaron, yo sabía que iba a ser complicado renovar en el Celta y finalmente no llegamos a un acuerdo y terminé en el Cádiz.  La verdad es que las cosas a nivel personal salieron bien, pero a nivel deportivo no tan bien, se descendió, pero fue un año que me sirvió mucho, conocí a gente maravillosa y eso aún queda.

Ese año el equipo gaditano descendió. ¿No te quedó la espinita de retirarte con mal sabor de boca?

El cuerpo ya no daba más, yo tenía intención de acabar mi carrera en Independiente y no pudo ser. Muchas veces uno quiere una cosa pero el tiempo y las circunstancias  te dan otras, hay que aceptarlas como vienen, tomarlas de la mejor forma posible y seguir.

¿Hiciste amigos de verdad en el fútbol?

Sí, no muchos pero hice. Tengo muy buena relación con mucha gente del Celta, que seguimos juntándonos, fuera del Celta también, en el Cádiz incluso pese a haber estado solo una temporada, y en el Independiente, desde que te inicias hasta el primer equipo, vas conociendo gente y haciendo amigos porque vas jugando con gente desde chiquitito.

Cuando jugabas, ¿Qué hacías en el tiempo libre?

Estar con la familia, disfrutar de mis hijos y de mis amigos. Lo mismo que ahora pero antes tenía mucho menos tiempo.

¿Sientes que el futbolista es un privilegiado?

Es un privilegiado desde el momento que hace lo que le gusta. Es un trabajo, hay que entender que el futbolista hace su trabajo, se disfruta pero es un trabajo con sus limitaciones. ¿Haces lo que te gusta? Sí. Pero también lo hago ahora y ya no soy futbolista, que es comentar partidos. Somos privilegiados porque hacemos lo que nos gusta.

Mascherano dice que no disfruta…

Yo lo disfrutaba, aunque es cierto que no todo es de color de rosa, porque hay sin sabores pero siempre lo disfruté. A mí el fútbol me encanta. Disfruté siempre que entré en un campo de fútbol, disfruté de los entrenamientos. Pero hay veces que tienes muchas críticas, y hay a veces que son injustificadas, a veces la gente no sabe que jugaste mal un partido porque tuviste una semana complicada o una lesión. Eso muchas veces el aficionado no lo sabe. A veces duele que sean criticas personales, ahí yo creo que son los sinsabores que te encuentras en el fútbol además de una derrota o una final perdida, pero también tienes esas otras alegrías que es disfrutar del fútbol y hacer disfrutar a la gente.

¿Lo echas de menos?

Sinceramente, no. Porque estuve muchos años al máximo nivel, mucha exigencia a nivel mental también, y ahora es un momento que estoy haciendo algo que me sigue gustando, comentando partidos, viendo fútbol, analizando partidos, otra función, disfrutando de la familia, con más tiempo, pero disfrutando también con algo que me gusta mucho como es el fútbol.

¿Ves más o menos partidos que antes?

Más, muchos más, todos los días veo mínimo uno o dos partidos.

Ahora como comentarista, desde mi experiencia como jugador me divierto comentando partidos, intento ver que puede llegar a suceder en un campo de futbol y poco más, y disfruto mucho y estoy agradecido a la gente que me dio esta oportunidad. Estoy tratando de transmitir todo lo que he vivido durante muchos años en diversos equipos.

¿Ves partidos antiguos tuyos?

No, salvo que me lo pida mi hijo que a veces me pide alguno.

¿Tienes sueños de futbolista?

No. Ya tengo 43 años, hace mucho tiempo que lo dejé y ahora disfruto muchísimo con mi trabajo.

¿Qué equipos te hacen sentarte para verlos?

Todos, porque de todos se aprende. Para poder analizar fútbol creo que tienes que ver todos. Independiente que sea un equipo u otro, hay que verlo con tranquilidad y atención, pero todos me hacen sentarme a verlos. Algunos pueden gustarte más o menos, puede ser, pero a mí me gusta ver a todos.

¿No te picó el gusanillo de los banquillos?

Estoy haciendo el curso de entrenador y las prácticas con el Coruxo, con gente que estaba en el Celta de Vigo. Me dieron la oportunidad de estar con la cantera y siempre que el trabajo de comentarista me deja estoy ahí, veo los niños y trabajo con ellos, analizo algunos partidos…

¿Te ves en el futuro?

De momento no, me saqué el carnet de entrenador y en cualquier momento puede pasar, pero de momento estoy muy a gusto con lo que estoy haciendo. Más adelante es posible.

¿Los jugadores escuchan a los entrenadores durante el partido?

Sí, el entrenador siempre tiene algo que decir en el campo. Pero el trabajo más denso se hace durante la semana, en el partido se dan pequeños apuntes, correcciones, ¿escucharlo? Quizás no, pero te llega el mensaje de un modo u otro.

Antes de acabar hablemos un poco del partido entre el Celta y el Real Madrid, ¿qué tiene el Celta actual que gusta tanto?

Tiene atrevimiento, tiene calidad, es un equipo muy bien equilibrado, muy compacto, tiene individualidades como Nolito, Orellana o Iago Aspas, jugadores que desequilibran, y además de eso es un equipo muy bien trabajado, bien orientado y bien en lo físico.

¿Ves al Madrid tan mal como lo pintan en este inicio de temporada?

No, al Madrid nunca hay que matarlo, independientemente de cómo esté el equipo y de las bajas que pueda tener, sigue teniendo jugadores espectaculares y no hay que subestimar a ningún equipo y menos al Real Madrid, es un súper equipo, que trabaja muy bien y tiene muy buenas individualidades que te pueden decidir partidos independientemente de que el equipo esté desarrollando un juego más o menos brillante.

¿Que ves de nuevo en el Madrid de Rafa Benítez?

Es un equipo que no se parte tanto como anteriormente y a medida que empiece a desequilibrar delante va a ser un equipo muy goleador. Es verdad que le está costando, pero también hay que tener en cuenta que está teniendo bajas muy importantes como el caso de Bale ahora o la de James Rodríguez.  Pero en cuanto vayan recuperándolos van a hacer que el equipo sea más compacto.

Una última, ¿para qué jugabas al fútbol?

Empecé jugando al fútbol porque me gustaba, seguí jugando al fútbol en categorías inferiores por me gustaba y divertía, terminé jugando al fútbol cuando llegué a profesionales porque me gustaba, me divertía y era mi trabajo.