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Proyecto Amigo| Iñaki García

Recuperando a Joan Baptista Humet

Joan Baptista Humet
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Hubo una época que tanto sus aficionados, como la prensa y sus compañeros de profesión querían saber dónde estaba Joan Baptista Humet, el autor de la famosa canción Clara. Él, sin embargo, no existía, se escondió pero tenía muchos amigos en la música y en los medios de comunicación y al final sintió la necesidad de volver.

¿Quién era Joan Baptista Humet?

Joan Baptista Humet fue un cantautor de emociones muy respetado en toda España. Se dijo de él que tenía la capacidad de con pocas palabras explicar una larga historia, una gran capacidad de síntesis de  los sentimientos de la vida, que en cuatro estrofas te hacía un retrato de una persona. Fue uno de los referentes de la música de autor de los setenta y ochenta, años de cantautores, años de Serrat, de Llach, de Nino Bravo, de Cecilia, de Joan Baptista Humet. De Clara, de Hay que vivir, de Gemma y de tantas otras canciones que quedarán para el recuerdo.

Sin embargo, en 1986 decidió dejar la música de lado, necesitaba nuevas ilusiones y desapareció. Tanto que en dieciocho años no se supo de él. En 2004 volvía a la música sin hacer mucho ruido, y Sólo bajé a buscar tabaco fue la excusa perfecta para su regreso, un disco que había comenzado en 1986 pero que en aquella época no se lo quisieron publicar. Era su forma de decir que había vuelto.

Por desgracia, el 30 de Noviembre del 2008 nos dejó, con tan solo 58 años un cáncer de estómago le consumió, sin embargo, su música y, sobre todo, su persona ya no serían nunca más olvidadas.

La familia Humet

Joan Baptista fue fruto de un amor de la guerra. Su padre era de Terrassa y venía de una familia de industriales de la rama del textil, algo muy habitual en la zona, y su madre de Navarrés, a setenta kilómetros de Valencia, una mujer de pueblo, de una familia bienestante. Las reglas de la guerra los situaron en bandos diferentes, no obstante, por cosas del destino, en una avanzadilla con el bando nacional, el padre de Joan Baptista conoció a Rosario, a la postre la mujer de su vida. Y de su matrimonio surgió una gran familia. Diez hijos, aunque tres niñas murieron de nacimiento.

El mayor, Marcos, un comerciante, al cual la vida le ha sonreído a base de trabajo y más trabajo; Esteve, un sacerdote lejos de la estructura eclesiástica que vive de la psicología y que fue muy influyente en la vida y la obra de Joan Baptista; después vendría Joan Baptista, el artista; Isabel, enfermera, con quien tenía mucha relación a causa de su edad cercana; Agustí, director del Institut de teatre de Terrassa, y un apoyo durante su carrera, en la cual trabajó junto a él durante sus últimos cinco años antes que abandonara en 1986; Gemma, enferma desde los cuatro meses por una poliomelitis, en la cual se volcó toda la familia para cuidarla, y Jordi, el pequeño de los hermanos, veinte años más joven que Marcos, y que al igual que Joan Baptista se dedicó a la música, en este caso, al violín. Siete hermanos muy distintos entre ellos.

De esos siete, tres nacieron en Navarrés. Donde el tío de Joan Baptista era el médico del pueblo. Allí su madre iba varios meses antes de dar a luz, y se estaba hasta que pasaban unos meses después del parto. En ese pueblo de Valencia, a un suspiro de Xàtiva, nació un 4 de enero de 1950 Joan Baptista Humet.

JOAN BAPTISTA Y NAVARRÉS

Él era un apasionado de Navarrés. Los veranos los pasaba allí junto a sus hermanos, su madre, sus abuelos y sus tías. Él, como hemos dicho, nació allí, y también fue enterrado, por petición propia, en ese pueblo del Levante español. Allí pasó largas épocas en su infancia. Su hermano recuerda que “él estuvo todo un año con mis tíos en Navarrés y fue a estudiar a la escuela del pueblo, tendría siete u ocho años. Él siempre ha estado muy unido a su pueblo, había ido mucho, allí tuvo sus primeras novias fueron de Navarrés, incluso durante sus giras por España alguna vez había cantado en el pueblo”.

De hecho, Joan Baptista cuenta con una calle en su Navarrés, ya que él había dedicado una canción al pueblo, Otoño en Navarrés.

Llega el otoño a Navarrés de nuevo
va encaramándose a los olmos sobre el sendero.
Llega en el viento que recorre los sembrados
y en el reloj del campanario estropeado.

Su pasión por la música no fue casualidad. El Abuelo del autor de Clara era músico. En Valencia las bandas de música estaban muy arraigadas. Y como nos cuenta Agustí, el hermano de Joan Baptista, de su abuelo: “Él era propietario de una fábrica de jabón en la época de la guerra y tenía medio pueblo trabajando allí, daba clases de alfabetización con muchos de sus trabajadores  y sobre todo con los hijos a los que empezó a enseñar música en su casa y fue él también quien organizó la banda de Navarrés”. Él era violinista, y eso Joan Baptista lo recordará en alguna canción que hacía referencia al señor del violín, a su abuelo.

Pero además del abuelo, Agustí y Jordi, dos de sus hermanos, también han sido músicos. Joan Baptista según palabras de su hermano Agustí: “Siempre decía que él no era músico porque no había estudiado música como nosotros, sin embargo, él era un gran músico, con una gran capacidad, había invertido muchas horas, era muy autodidacta”. Y la herencia sigue vigente con los hijos de Agustí, cuatro, los cuáles todos son músicos y a los que Joan Baptista tenía la ilusión de que algún día le acompañaran en algún concierto.

La música de Humet

Joan Baptista llegó pronto a la música. A los dieciséis años empieza a cantar y dos años más tarde abandona la universidad para dedicarse a la canción. Había comenzado la carrera de arquitectura, pero buscaba otras metas y la música parecía poder darle la capacidad para obtenerlas.

Juan empieza a cantar y mis padres le idolatran, le empieza a ir muy bien, era el artista, es cuando la canción de Gemma (canción dedicada a su hermana) y esas primeras canciones que de golpe fueron unas sensaciones y que le marcaron muy fuerte. Automáticamente se dedicó a esto.” Señala Agustí Humet como punto de partida a su carrera musical.

Comienza de telonero de Lluís Llach, en el contexto de la música llamada de la Nova Cançó, que hacía de la lengua catalana su razón de ser. Era la época donde firma su primer contrato con una discográfica y que publicó su primer disco LP, Fulls.

Imagen de Joan Baptista Humet para Proyecto Amigo
Fulls de Joan Baptista Humet

Joan Baptista era un hombre de noche. Cuando todos dormían comenzaba su trabajo. “Vivía por la noche, mientras dormíamos escuchábamos siempre el taconeo del pie de estar tocando la guitarra en el comedor, flojito pero su pie lo oímos, esto yo me acuerdo como si fuera ahora, el pie con la alfombra al ritmo. Siempre estaba trabajando y componiendo, se iba a dormir a las cinco de la mañana.” Nos confiesa su hermano Agustí imitando el taconeo de su hermano.

En 1973 lo llaman para hacer el servicio militar en Mallorca y su vida cambia. Allí se enamora con locura de una chica jovencísima, Loli, que tenía dieciséis años, y dos años más tarde se casaban en el colegio de monjas de ella. En su relación con Loli tuvo dos hijos, Joan y Esteve.

Por respeto a ella en casa siempre hablaban en castellano, y además Joan Baptista ya había tenido el bilingüismo desde la cuna, ya que con su madre siempre hablaba castellano y con su padre catalán. Así que un disco la lengua española era algo que cayó por su propio peso.

Joan Manuel Serrat fue muy criticado por la sociedad catalana al cantar en castellano y a Joan Baptista, la sociedad catalana le giró la espalda. Él empieza a tener muy poco trabajo en Cataluña. Como analiza Agustí Humet “Llega un momento que empieza a trabajar mil veces más en toda España que en Cataluña, prácticamente no hacemos nada en Cataluña”. 

Sin embargo, en el resto de España era musicalmente muy respetado. La figura del cantautor estaba de moda, Nino Bravo y Cecilia estaban entre los más vendidos y a Joan Baptista no le faltaba ni trabajo ni público. “Hacíamos Sevilla, Santander, Murcia, Madrid y Badajoz en 5 días. Y siempre llenaba. Los 5 años que viví con él a nivel artístico fueron espectaculares.” Recuerda Agustí.

CHILE Y LA CHICA PINOCHETISTA

El éxito de Joan Baptista Humet llegó hasta el punto de cruzar el charco para hacer una gira por Chile. Allí realizaron una campaña muy potente con multitud de visitas a televisiones y radios. Sin embargo, no fue un viaje cualquiera.

Era el año 1979 y en España ya había fallecido el general Franco, se estaba en una democracia y se había realizado una especie de transición, ya se gozaban de las libertades mínimas de asociación, de prensa, etc. Sin embargo, en Chile, gobernaba en aquella época el dictador Augusto Pinochet. Agustí nos explica que “nada más llegar los policías de gris con su bigotito nos separaron y nos interrogaron, un flashback importante, ese regusto casposo a dictadura, volver a eso fue duro. Tuvimos media hora a base de preguntas y luego vieron que todo coincidía y nos dejaron marchar”.

No obstante, no acababa ahí su estrafalaria visita a Chile. Nada más soltarlos una chica preciosa puesta por la multinacional les hizo de guía en su visita a Chile, “nos seguía a sol y a sombra, cuando íbamos al lavabo ella venía y se esperaba fuera, y cuando íbamos al hotel nos seguía, nos metía en la habitación y entonces se iba”. Hasta el punto que llegaron a pensar que quería algo, nada más lejos de la realidad, el último día se enteraron de lo extraño de la chica. “Esa chica era pinochetista, venía a espiarnos, debajo de esa sonrisa y esa dulzura había una confidente del régimen, cuando ella no estaba con nosotros la gente se apresuraba a preguntarnos por ese proceso de transición que había pasado en España y en cuanto la chica se acercaba la gente volvía a su trabajo”.

Joan Baptista Humet en Proyecto Amigo

En 1979, realiza posiblemente su mejor disco, Fins que el silenci ve. Él se encuentra en un momento de su vida en que tiene mucha relación con su hermano Esteve, entra mucho en ese mundo religioso, en esa filosofía del silencio, el yoga…Y decide  hacer ese disco. Vuelve al catalán, al contrario de lo que decía la prensa no era porque se quería reconciliar con Cataluña, detrás de ese disco había mucho más. “Fue fruto del bilingüismo, era una época que estaba muy unido a Esteve que era catalanoparlante, él estaba viviendo junto a su hermano esa época en Montserrat, el corazón de Cataluña,  y entonces claro, toda su relación ahí fue en catalán y el disco tenía que ser en catalán”, apunta Agustí Humet.

Ese disco musicalmente fue una gran obra. “Lluís Llach sólo tocó una canción en el homenaje a Joan Baptista Humet y casualmente era de ese disco, en privado Llach siempre había dicho que era un disco muy bueno”. A partir de ahí, parecía que iba recuperando el prestigio en Cataluña, aunque seguía sin tener apenas conciertos en tierras catalanas.

El mundo ideal de Joan Baptista

Joan Baptista era una persona y un músico atípico, a él le encantaba el proceso creativo. “Creando era el hombre más feliz del mundo, sin embargo, cuando acababa ese proceso el resto le costaba”, señala Agustí Humet. Aunque era un artista que cuando subía al escenario se transformaba, no le suponía esfuerzo, “ahí realmente se sentía justificado”.

Él tuvo infinidad de amigos, tanto en la música como en la prensa, el periodista Xavier Graset, presentador de su homenaje póstumo, recuerda de él que “su trato era excelente, el de una persona serena, pausada y reflexiva, y cálida que no quiso entrar en la batalla de la competencia que había entre los músicos.

Y no, Joan Baptista Humet no quiso entrar en esa batalla, y quizás por eso perdió muchos aviones.  Como apunta su hermano muchas veces fue “por propia timidez”.

Él era un soñador, tenía su punto de vivir en una nube que en ocasiones le deshumanizaba, sin embargo, “gracias a ser un soñador compuso lo que compuso, señala Agustí. Y él era una figura muy querida. “Cuando estábamos haciendo el homenaje yo estaba a pie de escalera, la gente iba bajando y todos bajaban llorando. Músicos como Lluís Llach que ya había dejado la música, y que cuando le propusimos que  estuviera allí él dijo que no iba a cantar, pero que tocaría el piano, y si venía alguien a cantar, él le acompañaría, y claro a mi esto me llegó. Y cuando acabó me decía: Agustí ell s’ho mereix, ell s’ho mereix”.

En muchos momentos, él quería estar solo. Pero nunca se retiraba solo del todo, “Antes teníamos una casa de campo camino de Olesa de Montserrat, ahí había hecho muchos discos, él se retiraba con Josep María Bardají, guitarrista que estuvo trabajando con Serrat, se encerraban un par de semanas a tocar e iban haciendo arreglos, tenía ese tipo de soledad, pero solo no lo estuvo nunca. Quizá la época del disco de Fins que el silenci ve, que empezó a aprender que era importante el silencia, el recogimiento, ese tipo de cosas. Pero siempre necesitaba estar con gente”.

CUANDO JULIO IGLESIAS QUISO UNA CANCIÓN SUYA

Joan Baptista pese a ser un músico atípico, era un autor prolífico y le tenía mucho cariño a su creación. Hasta tal punto que “un día Julio Iglesias le pidió una canción y le dijo que le pagaría varios millones por ella. Juan no quería que le pagase, él quería sólo los derechos de autor, sin embargo, Julio Iglesias se negó en rotundo, él quería que la canción fuese solo suya. Juan dijo que no. Lo entiendo, a veces se arrepintió. Eso era para un autor como perder un poco su virginidad y que se la lleve otro. Juan había vivido mucho de los derechos de autor, ya que había tenido mucha obra. Hacer canciones para otro sí, pero él es el autor.” Explica Agustí. “El dúo dinámico y otros muchos artistas han hecho canciones para él perdiendo toda la autoría de las canciones a favor de Julio Iglesias. Con lo que cobraba por las veces que sonaba en todo el mundo la canción las inversiones en canciones de Julio Iglesias eran muy rentables“.

La desaparición y el retorno

En 1986, Joan Baptista estaba ya cansado de ir para arriba y para abajo con giras interminables. Agustí recuerda como acabó dejando la música: “Fue un momento crucial en su vida porque, en ese momento estaba en RCA, una multinacional, que en ese momento obligaban a hacer las cosas de una manera muy determinada, sin libertad para el autor, te imponían letras, temáticas, arreglos, etc. Juan tenía un disco que no se llegó a editar (a posteriori, varias canciones fueron a su disco de regreso Sólo salí a buscar tabaco) habían grabado las maquetas y todo, pero la discográfica dijo que no, no le convencía. Ese año acababa contrato, y la discográfica no le exigió el disco y ahí es cuando Juan se sintió liberado. Se vio libre en ese sentido. Otro se hubiese deprimido”.

Joan Baptista hizo algún tanteo con otra discográfica pero él estaba cansado y desanimado por la situación en el mundo de la música con las discográficas. “Ahí fue cuando dijo basta. Tenía otras cosas en la cabeza, tenía muchas ideas y mucha imaginación, me acuerdo que había hecho juegos de mesa divertidísimo, pero lo de vender el producto no le interesaba, a él le gustaba el proceso de crear”.

Dejó la música indefinidamente y creó unas empresas de comunicación, mejoramiento personal y dinámicas de grupo, “unas empresas que hacían cursos para grandes empresas como El Corte Inglés o La Caixa”.

Durante ese tiempo fuera de la música Joan Baptista Humet se separó de su mujer, Loli, y llega a su vida Pier. “A partir de esas empresas de comunicación de Juan, busca a gente, y crea una oficina, y contrata a Pier como secretaria, al cabo de poco establecieron una relación y se fueron a vivir juntos.” De esa relación, nacieron Pierangela y Adrià.

Juan tenía muy claro que daba un golpe de timón muy fuerte, la guitarra la atrapó en su estuche, el piano lo cerró, y estuvo años sin tocar una nota”. Recuerda Agustí.  Él gastaba horas con la informática, y entonces se metió en programas de música informática que generan y hacen maquetas, y empezó a componer por informática. Vio la herramienta informática en la cual todas sus ideas las podía canalizar. Volvía a tener una pasión, sentirse que no necesitaba ni un estudio, ni ocho músicos para tocar, y podía hacerlo a las horas que quisiera”.

LA OBRA QUE NUNCA SE REALIZÓ

En esa época, Agustí Humet estaba realizando un espectáculo como director musical para teatro, un montaje con Carme Sansa, que ya había realizado una obra con Joan Baptista, “La granja animal”, con Constantino Romero, Inma Conesa y el propio Joan Baptista como actores. “Era una manera de ponerle el caramelo en la boca a mi hermano” reconoce el propio Agustí. Al final no se pudo llevar a cabo por problemas de subvenciones y de agenda, pero Joan Baptista ya le había vuelto el “gusanillo” del escenario. Este fue uno de los motivos por los que volvió a la música.

Él había estado desaparecido de la escena pública durante sus años sin música, “Todos preguntaban por Juan, que no estaba ni en el listín telefónico, el desapareció, no existía. Se escondió, y además, en la empresa cuando iba a dar las clases no era Juan Baptista Humet era Juan Humet”. Señala su hermano Agustí.

La presión de la prensa, donde Joan Baptista Humet tenía muchos amigos, empezaba a surtir efecto. “Un día entrevistando a Sergi Pàmies, a propósito de una de sus novelas, nos propuso como reto que encontrásemos a Humet. Y dicho y hecho. Hicimos una campaña, haciendo un llamamiento, cuando todavía Internet no tenía tanta fuerza como ahora, y al final después de muchos llamamientos nos respondió.” Recuerda Xavier Graset en ese momento presentador del programa radiofónico, “El mon s’acaba” en Catalunya Radio.

Sus grandes amigos en la radio como Xavier Graset o Luis del Olmo, entre otros, influyeron mucho en su retorno. “Lo entrevistamos, y fue la buena reacción de los oyentes, que según confesó de ahí se decidió a volver a hacer un disco” señala Graset como consecuencia de su entrevista realizada para la radio catalana.

En 2002 volvió a componer y en 2004 retornaba públicamente a la esfera pública con un disco, Sólo fui a buscar tabaco, que ponía punto y final a su ausencia.

Imagen de Joan Baptista Humet para Proyecto Amigo

El cáncer

En el verano del 2007 a Joan Baptista Humet en una de sus habituales visitas al médico, ya que “siempre había sido una persona que había tenido problemas de estomago, alguna llaga en el estomago, los típicos nervios siempre al estomago” recuerda su hermano Agustí. Le vieron que tenía alguna cosa que a los médicos no les acaba de gustar. Le intervinieron y le encontraron unas células malignas.

En principio se le hizo una limpieza pero eso aguantó poco. “Llegó el momento al cabo de un año ven que la cosa no está suficientemente limpia la cosa, Juan va perdiendo peso,  se ve que está mal”.

Por esa época decide casarse con Pier, pensando en sus hijos. Su madre feliz por la boda, todavía no sabía nada. No querían preocuparla.

Sin embargo, en octubre a su hermana Gemma, que está prácticamente un año con diálisis, los médicos le aconsejan un trasplante de riñón, el cual su hermano Esteve decide cedérselo.

Esa situación aceleró y agravó el proceso. Se encuentran en octubre con Joan Baptista, Gemma y Esteve que tiene que pasar por el quirófano. Y entonces deciden anunciarle la noticia a la madre: “Recuerdo que estábamos en casa de mamá, y ese día estaba Juan en casa, pero ya estaba realmente mal y se estiraba en la cama, y con ese sexto sentido de las madres, acabábamos de comer y mamá nos preguntó que qué le ocurría a Juan que no le acababa de ver bien. Ninguno sabíamos que decirle, -nos había prohibido terminantemente que le dijésemos nada, pero claro por otro lado era un cargo de conciencia engañarla-  y fuimos a la habitación donde estaba Juan medio echado y le abocamos a que hablase. Ninguno pensábamos que la cosa iría mal, pero claro cuando lo fueron a operar lo abrieron y así como lo abren lo vuelven a cerrar, la cosa va de 3-4 meses máximo, estaba muy mal”, explica Agustí.

En Octubre murió Gemma. Fue un duro golpe para la familia “teníamos claro que no le pasaría nada, había tenido muchas operaciones durante su vida, ella había sido una mujer muy fuerte y salía para adelante con todo”.

Y un mes después, el 30 de Noviembre, Joan Baptista Humet no aguantó más. Sin embargo, como recuerda su hermano: “Supo morir muy bien, nos dio a todos, familia, amigos, lo que necesitábamos. Cuando Juan le dijo a mamá su enfermedad y le dijo que quería que estuviese con él estos últimos meses, eso fue muy duro, pero al mismo tiempo estuvieron muy felices. Supo morir con dignidad, con sus hijos, como les estuvo hablando, como se fue desgastando, como hizo la carta que se leyó en el acto de homenaje, que fue ufff… cuando me la enseñaron, yo le dije a Lluís Marrassé que no podía leerla, ahí Juan supo estar a la altura.”. Su hermano que había tratado con él en sus épocas difíciles todavía recuerda las palabras del día que se despidió de él: “Te agradezco muchísimo todo aquello que yo no he sabido hacer”, Joan Baptista Humet dixit.

Él aprendió durante su vida a valorar las cosas que tenía, a su familia, a su Navarrés, a su Terrassa, a su música y sobre todo a la misma vida.

 

Joan Baptista Humet
¡Hay que vivir!, amigo mío
antes que nada hay que vivir,
y ya va haciendo frío,
hay que burlar ese futuro
que empieza a hacerse muro en ti.