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Proyecto Amigo| Iñaki García

Recuperando la forma con el ciclismo: Así lo estoy haciendo

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El ciclismo entró en mi vida sin estar realmente esperando buenos resultados. A veces me vuelvo escéptico a las promesas sobre bajar de peso. Un buen artículo de recomendación apareció y yo seguía pensando si podría ser verdad, si podría unirme a aquellos que vieron un cambio tan grande y positivo en sus vidas. Así que empecé esta aventura, dándome cuenta que tenía tiempo de sobra y nada que perder. 

Experiencia con el ciclismo en la nueva normalidad 

Empecé por comprar un ciclocomputador, un buen artículo que me pareció idónea para lo que quería hacer. Y es que sirve para mantener el control, como un registro de la velocidad que se emplea con la bicicleta. La distancia es otro de los datos relevantes que me mostró, esto con el fin de tener una idea de hasta dónde podía llegar y en qué tiempo. De esta manera entendí cuánto podría soportar. Además de otros factores, como el GPS, para introducirme en varios caminos. 

ciclocomputadores
ciclocomputadores

Primeramente, debo comentar que mi peso normal es de 91 kilogramos. Pero, con la llegada de la crisis sanitaria, perdí cualquier progreso mínimo que había logrado. Intenté ir al gym anteriormente, el problema es que muchas de esas rutinas poderosas me ocasionaban molestias en las rodillas. No me sentía motivado porque es un proceso largo y con resultados lentos. Aun así, me obligué a ir algunas veces a la semana. Hasta que ocurrió todo esto y por supuesto que me olvidé de ese compromiso. Definitivamente me atacó el estrés, estar encerrado me agobió y empecé a comer más. Así llegué a pesar 99.5 kilos y ahí entendí que tenía que cambiar mis hábitos o seguiría aumentando peligrosamente. 

Afortunadamente, contaba con una bicicleta que padecía pequeños desperfectos, solo hicieron falta unos ajustes y estuvo lista. Como la cuarentena estaba más inflexible y con el toque de queda solo disponía de pocas horas, me pareció adecuado aprovechar el tiempo. Al principio fue difícil, llevaba mucho tiempo sin hacer ningún esfuerzo físico y al terminar me dolían las piernas y el abdomen. Rodé por los caminos menos concurridos, seguí el consejo de ir a una velocidad moderada para no fatigarme. 

La importancia del ciclocomputador es innegable, su tecnología me permitió ir conociendo de qué manera me iba adaptando a mi práctica. Los accesorios como la cadencia y el pulsómetro se volvieron mis mejores acompañantes. El análisis realizado me generó confianza. Después de todo, resultó una prueba palpable de que en el día recorrí 15 km/h en 1 hora y a la semana siguiente fueron 17 km/h. Eso me animó a seguir, la resistencia pasó de ser un reto a un aliado bienvenido.

Ahora felizmente puedo comentaros que en un mes llegué a 93 kilos. Me creé el hábito de hacer una o dos horas diarias de ciclismo, sin presiones, lo disfruto mucho más que el gym. Mis piernas están más fuertes, me siento más ligero, la parte baja del abdomen más tensa, estoy saludable y mis rodillas no me molestan. Otro aspecto importante es que mi salud emocional mejoró notablemente, porque salgo, desconecto de todo y solo percibo el aire fresco cuando voy pedaleando. Además, me da tiempo a ver más mundo. Esto del ciclismo al final no va a estar tan mal.

Mi bici
Mi bici